Medio siglo después de su nacimiento, Tippy mantiene intacta la esencia que la convirtió en una marca recordada por generaciones y prepara una nueva etapa de crecimiento, con más productos y sabores para llegar a más consumidores.
Una marca puede tener 50 años, pero no todas consiguen permanecer tan presentes en la memoria de quienes las consumieron durante su infancia. Tippy es una de ellas. Su historia está ligada a meriendas, abuelos, padres, hijos y a esos recuerdos que vuelven cada vez que aparece una galletita conocida.
Hoy, la marca atraviesa un nuevo momento: conservar aquello que la hizo especial y, al mismo tiempo, prepararse para crecer. Federico Montañez Gódoy, coordinador de ventas de Tippy, destacó que una de las clave está justamente en mantener la esencia original. “Son 50 años de historia y seguimos dándole felicidad a la gente y esa nostalgia que nos representa siempre. No cambiamos ni el empaque ni la galletita; sigue siendo la misma. Ya es un legado que queremos seguir dando a la gente”, expresó.
Pero la vigencia de la marca no solo se refleja en sus productos, sino también en la reacción espontánea de los consumidores. Montañez contó que incluso en la calle las personas reconocen inmediatamente la marca. “Cada vez que salgo con la indumentaria de Tippy, todo el mundo me saluda y me grita ‘Tippy, Tippy’ por todos lados. Te puedo asegurar que está más que instalada en la gente. Esto ya hasta a mí me asombra. Es increíble”, manifestó.
Una historia familiar que continúa
Detrás de la marca también existe una historia familiar que hoy encuentra continuidad en una nueva generación. El origen del nombre Tippy se remonta a una inspiración del abuelo de Montañez, un recuerdo que permanece como parte de la historia de la empresa.
Ahora, quienes están al frente asumen el desafío de llevar ese legado hacia el futuro. Maximiliano Muñoz, encargado de Administración, señaló que la empresa trabaja en una nueva línea de producción con el objetivo de ampliar la variedad y ofrecer más alternativas a los consumidores. “Queremos una línea de producción que nos permita ampliar nuestra gama de productos y que toda la gente a la que le gustan las galletitas pueda tener varios sabores: galletitas rellenas, wafers y demás”, explicó.
Para la empresa, el desafío no es menor. Tippy dejó de ser solamente una galletita para convertirse en un recuerdo compartido por distintas generaciones. “Queremos continuar con el legado de la marca Tippy. Son 50 años y sabemos que tenemos mucho por hacer y, sobre todo, una responsabilidad muy grande. Prácticamente es una marca nacional, pero la gente le tiene mucho cariño y nostalgia”, sostuvo Muñoz.
Cuando una galletita cuenta historias
Durante los encuentros con consumidores, la empresa volvió a encontrarse con esas historias que explican por qué la marca continúa vigente. Muñoz relató que muchas personas se acercaron para contar recuerdos de su infancia y experiencias familiares relacionadas con Tippy. “La gente nos contó muchas historias de su niñez, de las abuelas que les daban de comer a sus nietos, de sus recuerdos y de los padres compartiendo con sus hijos. La verdad que eso nos impresiona y nos da mucha fuerza para seguir luchando y creciendo”, afirmó.
Esa conexión es ahora el punto de partida para una nueva etapa. La empresa proyecta ampliar su oferta y desarrollar nuevos productos, con la mirada puesta en llegar a más personas sin perder la identidad que construyó durante cinco décadas. “Planes hay muchos. Queremos seguir creciendo. Esto es lo que tenemos ahora, pero más adelante queremos tener miles de productos más”, adelantó Montañez Gódoy.
Así, Tippy encara sus próximos años con una premisa clara: mantener vivo el sabor que forma parte de los recuerdos de varias generaciones y convertirlo en una historia que también puedan contar las nuevas.




