El exministro de Ambiente y de Agricultura y Ganadería, Alfredo S. Molinas, sostuvo que la discusión sobre el futuro del Parque Nacional Médanos del Chaco no debería reducirse a una confrontación entre desarrollo y conservación, sino enfocarse en el fortalecimiento de la institucionalidad ambiental y en la participación de las comunidades chaqueñas en la toma de decisiones.
Molinas, actual asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos, señaló que el debate generado en torno al área protegida expone cuestionamientos sobre quién debe definir el modelo de desarrollo del Chaco: las organizaciones no gubernamentales, los actores políticos, las instituciones estatales o los propios habitantes de la región.
Según expresó, existe una preocupación respecto al hecho de que restricciones o habilitaciones ambientales excepcionales puedan ser definidas mediante leyes o decretos impulsados por coyunturas políticas o presiones sectoriales, dejando de lado los procesos técnicos ya contemplados en el sistema ambiental paraguayo.
En ese sentido, remarcó que el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) cuenta con herramientas legales y técnicas para evaluar proyectos, exigir estudios científicos y determinar qué actividades pueden desarrollarse dentro de las áreas protegidas.
“El verdadero debate es institucional”, afirmó Molinas, al advertir que si hoy una ley puede prohibir determinadas actividades por razones ambientales, mañana otra podría habilitarlas por motivos económicos o políticos, generando incertidumbre jurídica y ambiental.
El exministro también cuestionó que gran parte de la discusión pública sobre el Chaco se impulse desde Asunción y no desde los territorios directamente involucrados. A su criterio, las comunidades indígenas, productores, pobladores locales y demás actores chaqueños deben ocupar un rol central en el debate sobre el futuro de la región.
Asimismo, planteó interrogantes sobre el nivel de inversión y presencia efectiva de organizaciones ambientalistas en el Parque Nacional Médanos del Chaco. Indicó que la conservación no debería limitarse a campañas o comunicados, sino incluir acciones concretas como financiamiento, monitoreo, infraestructura, control territorial y fortalecimiento de las comunidades locales.
Otro de los puntos abordados por Molinas fue la discusión sobre los créditos de carbono vinculados a áreas silvestres protegidas. Señaló que, si estos territorios son considerados patrimonio colectivo e intransferible de la sociedad paraguaya, también debería debatirse si los beneficios económicos derivados de servicios ecosistémicos pueden ser transferidos a terceros o incluso a actores extranjeros.
En sus conclusiones, sostuvo que Paraguay necesita “menos leyes de ocasión, menos discursos ambientales y más institucionalidad real y discusión técnico-científica” para abordar el manejo de las áreas protegidas y el desarrollo del Chaco.
Finalmente, defendió la necesidad de fortalecer la gestión ambiental mediante planes de manejo, presencia de guardaparques, presupuesto, control efectivo y participación de las comunidades locales en las decisiones relacionadas con el Parque Nacional Médanos del Chaco.




