El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) presentó investigaciones, tecnologías y prácticas productivas orientadas a fortalecer la agricultura familiar, con propuestas que buscan mejorar la productividad, diversificar los cultivos y generar nuevas oportunidades de ingresos para los pequeños productores.
Las demostraciones se realizaron en el Centro de Investigación de la Agricultura Familiar (CIAF), en Choré, donde productores, estudiantes, técnicos, autoridades nacionales y representantes del sector privado recorrieron siete vitrinas tecnológicas dedicadas a la mandioca, la banana, la batata, la agroecología, la agroindustria y la mecanización agrícola.
Uno de los espacios estuvo enfocado en la producción agroecológica. La ingeniera Aida Benítez, técnica del IPTA, explicó que el sistema permite aprovechar mejor las pequeñas superficies mediante la asociación de hortalizas con plantas aromáticas y medicinales.
«Con este sistema un productor puede aprovechar los recursos disponibles en su finca, como los abonos orgánicos, y producir aproximadamente 50 especies vegetales en un mismo espacio. Además de abastecer a la familia, los excedentes pueden comercializarse y convertirse en un ingreso adicional», señaló.
Benítez indicó que la propuesta se basa en cuatro principios fundamentales: la rotación de cultivos, la asociación de especies, el manejo integrado de plagas y la cobertura permanente del suelo. Añadió que el sistema aprovecha los residuos de la propia finca para elaborar compost y humus de lombriz, los cuales vuelven al suelo y mantienen un ciclo continuo de producción.
La especialista destacó que no existe un modelo único para todas las fincas, ya que cada productor puede adaptar el sistema de acuerdo con el espacio disponible, las características de su establecimiento y los recursos con los que cuenta.
Tecnología para mejorar la producción de mandioca
En otra de las estaciones, el técnico consultor del IPTA Daniel Pedrozo presentó los trabajos de investigación orientados a optimizar la producción de mandioca, uno de los principales rubros de la agricultura familiar.
El especialista explicó que las recomendaciones abarcan la selección y el tratamiento de la rama semilla, el uso de productos biológicos para favorecer el establecimiento del cultivo y el manejo adecuado de malezas, plagas y enfermedades.
«Nuestro objetivo es incorporar tecnologías adaptadas a la agricultura familiar para que el productor pueda incrementar gradualmente su producción. Los primeros cien días del cultivo son determinantes para expresar el potencial de rendimiento de la mandioca», afirmó.
Pedrozo agregó que el IPTA también exhibió tecnologías de mecanización adaptadas a pequeños y medianos productores, entre ellas plantadoras de dos hileras y cosechadoras de mandioca, con el propósito de facilitar las labores de siembra y cosecha.
Asimismo, indicó que las investigaciones buscan aportar información técnica que contribuya a mejorar el rendimiento y la calidad de la mandioca destinada a la industria, especialmente en lo relacionado con el contenido de almidón.
Jóvenes ven nuevas oportunidades en el campo
La jornada también permitió conocer experiencias de jóvenes productores que buscan incorporar nuevos conocimientos a sus fincas familiares.
La ingeniera agrónoma y productora Patricia Barrientos comentó que, además de cultivar mandioca, maíz, poroto y hortalizas junto a su familia, la actividad le permitió conocer nuevas alternativas para diversificar la producción.
«Me llamó mucho la atención todo lo que se puede elaborar con la mandioca y la batata, como chipa o pizza. Son productos diferentes que también pueden convertirse en una oportunidad para que los productores agreguen valor y obtengan mejores ingresos», expresó.
Barrientos también invitó a más jóvenes a involucrarse en la agricultura familiar.
«Animo a los jóvenes a acompañar a sus padres y abuelos. Nosotros crecimos gracias al trabajo de los productores y hoy podemos aportar nuestros conocimientos para seguir fortaleciendo la producción», manifestó.
Por su parte, la productora Diana Martínez, de San José de los Arroyos, destacó que las demostraciones le permitieron comprender mejor el manejo de los cultivos que desarrolla con su familia.
«Aprendimos mucho sobre la mandioca, la batata y la banana. Ahora entendemos mejor algunas situaciones que observábamos en nuestros cultivos y podremos aplicar esos conocimientos en nuestra finca», afirmó.
Martínez agregó que las nuevas alternativas de elaboración de alimentos también representan una posibilidad para generar ingresos.
«Queremos preparar los productos que aprendimos y ofrecerlos a la gente. Es una forma de agregar valor a lo que producimos y ayudarnos entre todos», comentó.
La joven también alentó a otros productores de su generación a permanecer en el campo.
«Invito a los jóvenes a trabajar en la chacra. Uno puede producir, vender y obtener ingresos con el fruto de su trabajo», concluyó.




