Eco Agro apuesta por industrializar la producción orgánica y ampliar su llegada al mercado

La organización trabaja en la transformación de productos orgánicos, con énfasis en harinas de batata y mandioca, pastas y fideos, con el objetivo de fortalecer su presencia en supermercados y explorar nuevos mercados internacionales.

La producción orgánica en Paraguay avanza hacia una etapa de mayor industrialización y comercialización. En este proceso, Eco Agro trabaja con productores y organizaciones del sector para transformar materias primas orgánicas en productos con mayor valor agregado, al tiempo de fortalecer los canales de venta y proyectarse hacia mercados internacionales.

Fernando Melgarejo, de Eco Agro, explicó que la organización participa de la feria con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Proyecto de Inserción a Mercados Agrarios (PIMA), con el objetivo de impulsar la producción orgánica y avanzar desde una producción principalmente artesanal hacia un esquema de industrialización.

“Estamos empujando un poco lo que es nuestra producción orgánica para pasar de lo meramente artesanal a algo medianamente industrializado”, señaló Melgarejo. En ese contexto, destacó el trabajo que vienen desarrollando con las harinas de batata y mandioca, además de otros derivados.

Uno de los principales objetivos es ampliar la oferta y llegar con mayor fuerza a los supermercados. “Tenemos un objetivo grande de masificar la producción de harinas de batata y de mandioca. Queremos entrar fuertemente a los supermercados con pastas, fideos, nuestras harinas orgánicas y otros productos”, sostuvo.

Melgarejo explicó que el proceso hacia la producción orgánica se inició hace más de 25 años, aunque la apuesta por la industrialización de los subproductos tomó mayor impulso después de la pandemia. “Hace cuatro o cinco años estamos trabajando fuertemente en la industrialización de nuestros subproductos”, indicó.

Una red de productores

Actualmente, la Asociación de Productores Orgánicos reúne a unas 250 familias, mientras que, mediante alianzas con otras organizaciones, la red alcanza a más de 5.000 productores.

La comercialización se realiza principalmente a través de dos tiendas de la marca Eco Agro, ubicadas en San Lorenzo e Itauguá. Según explicó Melgarejo, la asociación nuclea a los productores, mientras que la Cooperativa Eco Agro se encarga del proceso de comercialización.

Además, la organización brinda apoyo financiero a sus integrantes mediante préstamos productivos destinados a fortalecer sus unidades de producción. En cuanto a la certificación, Melgarejo explicó que los productores atraviesan un proceso de registro y control que puede extenderse por más de seis meses, dentro del Sistema Participativo de Garantía (SPG).

“Es un proceso de control y fiscalización interna. Tenemos un comité que evalúa y avala el proceso, dentro del sistema de certificación participativa”, explicó. Asimismo, destacó que el esquema está vinculado al marco legal de la producción orgánica en Paraguay.

Del productor al consumidor

Uno de los principales desafíos del sector continúa siendo la comercialización. Melgarejo sostuvo que los productores cuentan con conocimientos y experiencia para producir, pero que el acceso a los mercados constituye uno de los principales obstáculos para ampliar la actividad. “La gente sabe producir, pero existe un estrecho camino que es la comercialización de esos productos. Nosotros nacimos justamente en el seno de la comercialización”, afirmó.

En ese sentido, Eco Agro acopia de productores certificados y los comercializa principalmente en Asunción y el área metropolitana. La organización trabaja con pedidos realizados a través de su plataforma web y WhatsApp, además de un sistema de entrega de canastas a sus clientes.

Proyección internacional

La organización también analiza oportunidades para llevar sus productos fuera del país. Melgarejo comentó que recientemente uno de sus integrantes viajó a Taiwán y que existe interés en comenzar a explorar mercados de Europa y Asia. “Estamos queriendo salir un poco con nuestros productos afuera, explorar el mercado europeo y también el asiático. Estamos mirando la posibilidad de internacionalizarnos”, manifestó.

Respecto a la estructura productiva, señaló que los productores de la zona de Central trabajan, en promedio, en superficies de entre una y una hectárea y media, mientras que en zonas más alejadas del casco urbano las unidades pueden alcanzar entre cinco y diez hectáreas.

“Es un proceso, un camino que muchas veces tiene dificultades, como todo camino, pero es algo posible”, afirmó Melgarejo, al destacar que el desafío es consolidar la producción, fortalecer la transformación industrial y garantizar canales de comercialización que permitan que los productos orgánicos paraguayos lleguen a más consumidores.

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