Estudio científico de la NASA confirma un balance positivo de carbono en Paraguay

El camino de adaptación al cambio climático trazado por la producción local permite mantener al país entre los mercados con mayor equilibrio en la emisión y absorción de CO2. Según productores, la captura de carbono en tierras de pastoreo, bosques, arbustales, pastizales, entre otros, ha sido un factor importante para lograr esto.

“El Informe de la NASA es un nuevo sistema o metodología de medición de balances de CO2 con un gran respaldo por el prestigio que tiene este instituto y para Paraguay, como para otros países de América Latina que tienen pocos o nulos programas de mediciones de balance de emisiones, les generan un buen respaldo para sus sistemas productivos”, señala Esteban Vasconcellos, presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Forestal de la Asociación Rural del Paraguay.

La huella de carbono -explica Vasconcellos- representa la cantidad de gases de efecto invernadero, valorados en CO2; de las actividades que generan estas emisiones, y este estudio obtiene el resultado de un balance entre lasemisiones y captura del CO2 en un determinado periodo de tiempo y por países. En este escenario, detalla que estos resultados ayudan a confirmar dónde se encuentra el país frente al efecto climático, lo que se está generando a través de los planes de desarrollo.

“También sirve para poder validar o no los resultados de sus propios inventarios, que muchas veces no son más que fórmulas internacionales sin trabajos de mediciones propias”, agrega.

Cómo funciona la medición de la NASA? El satélite OCO-2 fue lanzado en el año 2014 para mapear las concentraciones de dióxido de carbono naturales y artificiales, a través de un modelo detecta la firma luminosa del dióxido de carbono y mide el gas indirectamente por la cantidad de luz solar reflejada que absorbe en una columna de aire determinada. Las estimaciones de flujo de la superficie y la atmósfera dependen de una serie de factores y responden a variabilidades y cambios a nivel global.

Se combinan con estimaciones «ascendentes» de las emisiones de combustibles fósiles y los flujos laterales de carbono para estimar los cambios en las existencias de carbono terrestre, que se ven afectados por factores antropogénicos (actividad humana) y naturales.

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