Paraguay reúne las condiciones necesarias para incrementar de manera significativa su producción y exportación de carne bovina en los próximos años. Sin embargo, alcanzar ese potencial dependerá de la capacidad del país para fortalecer sus instituciones, mejorar la articulación entre los distintos actores de la cadena cárnica y generar un entorno de mayor previsibilidad para las inversiones.
Especialistas del sector sostienen que la ganadería paraguaya cuenta con ventajas competitivas que le permitirían expandir tanto el tamaño del rodeo como los volúmenes destinados a los mercados internacionales. Actualmente, el país posee alrededor de 12,7 millones de cabezas de ganado y exporta cerca de 354.000 toneladas de carne al año, cifras que podrían crecer considerablemente si se consolidan las condiciones adecuadas para el desarrollo de la actividad.
No obstante, advierten que el crecimiento no dependerá únicamente de factores productivos. Entre los principales desafíos figuran la necesidad de fortalecer la institucionalidad, garantizar reglas claras y estables, y fomentar una mayor coordinación entre productores, frigoríficos, gremios y organismos públicos vinculados al sector.
El panorama internacional también abre nuevas oportunidades para la carne paraguaya, impulsadas por la creciente demanda global de alimentos y la apertura de nuevos mercados. En los últimos meses, el país avanzó en gestiones para ampliar el acceso de sus productos pecuarios a destinos estratégicos, reforzando su posicionamiento como proveedor confiable de proteínas de origen animal.
De acuerdo con las proyecciones del sector, el desafío consiste en transformar ese potencial en resultados concretos mediante políticas de largo plazo que impulsen la competitividad, la sanidad animal, la trazabilidad y la confianza institucional, factores considerados clave para sostener el crecimiento de las exportaciones cárnicas paraguayas.




