Semillas tratadas abren paso a una nueva era en la caña de azúcar

El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) consolida una estrategia para mejorar la productividad de la caña de azúcar mediante la producción de semillas de alta calidad obtenidas con tratamiento térmico, una tecnología que ya permite alcanzar rendimientos de entre 80 y 120 toneladas por hectárea, muy por encima del promedio nacional, que se ubica entre 50 y 55 toneladas.

Los avances fueron presentados en el Campo Experimental Natalicio Talavera, en Guairá, donde investigadores del IPTA expusieron los resultados de los trabajos desarrollados en los últimos años para fortalecer la producción cañera y acercar nuevas tecnologías a los productores.

La jefa del Campo Experimental Natalicio Talavera, Lourdes Cabrera, explicó que el programa comenzó en 2019 con la producción de semillas de caña de azúcar sanitadas mediante tratamiento térmico y que actualmente el trabajo ya muestra resultados concretos en el campo. «Con este tratamiento llegamos a 80, 90, 100 y hasta 120 toneladas por hectárea. Realmente la demanda aumentó demasiado», afirmó.

Indicó que el proceso comienza con la selección y sanitación de variedades registradas en el Registro Nacional de Cultivares Comerciales. Posteriormente, los materiales son multiplicados en semilleros básicos y distribuidos a asociaciones y productores de distintos departamentos del país. «Desde 2019 hasta hoy estamos entregando semillas para unas 130 hectáreas de semilleros a nivel país. Trabajamos principalmente con asociaciones, que luego multiplican y distribuyen el material entre sus integrantes», señaló.

Cabrera explicó que uno de los principales beneficios de utilizar semillas tratadas es reducir el riesgo de diseminar enfermedades presentes en materiales obtenidos de plantaciones comerciales. «Muchas veces el productor retira semillas de otro productor sin saber si ese material está contaminado o si fue sanitado. Con estas semillas de alta calidad tienen mayor rendimiento y seguridad sanitaria», destacó.

Actualmente, el IPTA trabaja con diez variedades registradas de caña de azúcar, de las cuales cinco están siendo multiplicadas para evaluar su comportamiento y aceptación por parte de los productores. Según explicó, además del potencial productivo, la facilidad de cosecha también influye en la elección de cada material.

El jefe del Programa de Investigación de Caña de Azúcar del IPTA, Luis Fernando Espinoza Báez, explicó que la institución evalúa el comportamiento de variedades introducidas para identificar aquellas con mejor adaptación a las diferentes condiciones de suelo y clima del país, así como mayor rendimiento agrícola e industrial. «Trabajamos con variedades introducidas y evaluamos cuál es la que mejor se comporta en rendimiento y adaptabilidad. Evaluamos tanto el rendimiento agronómico como el industrial, porque ambos son de interés para el productor y la industria», expresó.

El investigador señaló que uno de los principales aportes del programa es la producción de semillas de alta calidad, caracterizadas por su sanidad, identidad genética y vigor. «Utilizamos un tratamiento térmico que consiste en someter los esquejes a agua a 50,5 grados durante dos horas. Con eso logramos disminuir al mínimo una enfermedad muy importante, el raquitismo de la soca, que se transmite fácilmente por la propia semilla», explicó.

Añadió que el IPTA realiza una primera etapa de multiplicación y posteriormente entrega el material a asociaciones de productores para establecer nuevos semilleros cerca de las zonas productivas, facilitando el acceso a semillas de calidad y reduciendo los costos de transporte. Espinoza también recomendó a los productores considerar las plantaciones tempranas, entre febrero y marzo, debido a que permiten una mejor disponibilidad de mano de obra y ofrecen mejores rendimientos durante el primer ciclo del cultivo.

El productor Feliciano Duré también resaltó su compromiso de seguir fortaleciendo su producción con semillas de calidad, al tiempo de compartir experiencias y conocimientos con sus pares, convencido de que el intercambio entre productores y el uso de buenas herramientas son fundamentales para alcanzar mejores rendimientos.

Además de los avances en caña de azúcar, el IPTA presentó tecnologías relacionadas con el manejo sostenible del suelo, fertilización, sanidad vegetal y parcelas semilleras, así como alternativas productivas en batata, tomate y locote. Estas acciones forman parte del Programa IPTA-BID, orientado a fortalecer la transferencia de tecnología y la diversificación productiva en la agricultura familiar.

 

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