Bajo el lema “Desde el campo hasta la mesa”, el 2° Congreso Internacional de Nutrición Bovina, organizado por Gestión Ganadera S.A., reunió a expertos nacionales e internacionales para debatir sobre programación fetal, manejo y recuperación de pasturas, análisis de animales de exportación en confinamiento y calidad de carne.
Este lunes, en el programa Poder Ganadero —transmitido de 5:00 a 6:00 a.m. por Unión Radio y TV— se escucharon voces clave de este destacado evento.
“El congreso puso énfasis en cómo todo el proceso de la gestación influye en la vida y el desarrollo del ternero, así como en el análisis de novillos de exportación, evidenciando el trabajo previo realizado y su impacto en los resultados finales”, afirmó el presidente de Gestión Ganadera S.A., Dr. Adolfo Pereira. Agregó que se trataron temas clave para la producción bovina moderna, como la nutrición materna y su efecto en el desempeño de la progenie, el uso de ecografías cárnicas, la genética de calidad, el manejo de pasturas resilientes en el Chaco paraguayo y el análisis de datos para mejorar la eficiencia en sistemas de confinamiento.
En el marco del congreso ganadero, la Dra. Lorena Caruso, reconocida especialista argentina, presentó una disertación sobre la importancia de medir y evaluar características cárnicas para optimizar los sistemas de producción bovina, desde el nacimiento hasta la terminación del animal. “Siempre decimos que no se puede mejorar lo que no se mide. Contar con herramientas objetivas para evaluar animales nos permite seleccionar los mejores reproductores y optimizar cada etapa productiva”, señaló Caruso. Según explicó, el rendimiento final de un animal depende en un 50 % de la genética y en otro 50 % de factores ambientales como la nutrición y el manejo.
En Argentina, estas prácticas comenzaron en la década del 90 y se consolidaron a partir del 2000 con la incorporación de la genómica, que analiza segmentos de ADN para predecir el potencial productivo incluso antes de la pubertad. “Hoy realizamos mediciones de cuatro características cárnicas: área de ojo de bife, grasa de cadena, grasa dorsal y grasa intramuscular. Esta última es la ‘frutilla del postre’ porque está directamente asociada al sabor, jugosidad y terneza que demanda el mercado internacional”, precisó.
Caruso remarcó que estas mediciones permiten acortar los tiempos de producción, reducir animales improductivos y mejorar la calidad del producto final, lo que se traduce en un beneficio directo para el consumidor y en una mayor eficiencia frente a desafíos como la huella de carbono.
“El productor es cada vez más consciente de la importancia de estos estándares. Hoy no se elige un animal solo por su aspecto, sino por datos objetivos que respaldan su valor genético y productivo. Una ecografía de carne, que es un costo bajo respecto al valor final del animal, puede ahorrar hasta un mes de encierre”, destacó.
Para Caruso, el camino del mejoramiento productivo es claro: medir, evaluar y seleccionar. “Sin datos no hay paraíso: el dato que uno mide es el que conoce, y el que conoce es el que puede mejorar”, concluyó.
Por su parte, el Ing. Agr. Sebastián López expuso los resultados de investigaciones que demuestran el impacto de la alimentación de la vaca madre en el último tercio de gestación sobre el desarrollo y productividad de su descendencia.
“En los sistemas de cría, las vacas gestantes suelen enfrentar el invierno con forrajes de baja calidad, justo en la etapa más crítica para definir el potencial de crecimiento del ternero”, explicó López. Según detalló, una restricción de proteína o energía en ese período puede reducir en promedio 10 kilos el peso al destete, afectando posteriormente el peso de faena, el área de ojo de bife, la grasa dorsal y el rendimiento de la canal.
López recordó que este concepto se estudia desde la década del 40 en humanos, cuando se detectaron secuelas en hijos de mujeres embarazadas sometidas a desnutrición durante la Segunda Guerra Mundial. Aplicado al bovino, los efectos incluyen menor desarrollo de órganos clave, alteraciones en la deposición de grasa y en el metabolismo de la glucosa e insulina.
Las investigaciones realizadas también revelaron que las hembras tienden a resistir mejor la restricción nutricional prenatal debido a una conformación placentaria más favorable, mientras que los machos son más susceptibles a pérdidas de rendimiento.
El especialista recomendó implementar estrategias de suplementación específicas:
- Último tercio de gestación: para asegurar el potencial de crecimiento del ternero.
- Primeros tres meses de lactancia: especialmente beneficioso para hembras de reposición, que entran antes a la pubertad y mejoran su desempeño reproductivo.
“En sistemas de cría, muchas veces se invierte bastante en genética, pero se descuida esta etapa crítica. La suplementación en los primeros meses de lactancia no solo aumenta el peso de los terneros, sino que mejora la productividad futura de las hembras que quedan en el rodeo”, afirmó.
López subrayó que la decisión sobre cuándo y cómo suplementar debe basarse en los recursos disponibles y en el objetivo productivo de cada establecimiento. “Cada productor debe hacer sus números, pero lo cierto es que la nutrición materna en el momento correcto genera beneficios que se sienten en toda la cadena”, concluyó.
Asimismo, el Ing. Gustavo Sueldo, presidente de Agro Sin Fronteras, destacó que, en los sistemas de cría, recría y terminación, la clave para mejorar el negocio no está en reducir costos indiscriminadamente, sino en invertir de manera estratégica para aumentar la productividad y los ingresos.
“En la cría, la tasa de destete es el indicador más importante, más que el precio o el peso al destete, porque es lo que puedo manejar directamente. En recría, el objetivo es lograr animales que superen los 500 kilos, y esos kilos no se consiguen en confinamiento, sino en el campo”, explicó Sueldo.
Según el especialista, el mayor déficit en regiones como el Chaco, tanto en Paraguay como en Argentina, está en las ganancias de peso invernales. La solución, dijo, pasa por mejorar los procesos de recría mediante suplementación estratégica, reservas forrajeras y un manejo técnico preciso.
En cuanto a la terminación, Sueldo señaló que el confinamiento debe enfocarse en el engrasamiento final, con un manejo óptimo de la dieta y un tiempo de estadía controlado: “Menos de 120 días reduce la eficiencia económica, y más de 190 días encarece el animal sin generar kilos rentables. El equilibrio es fundamental”.
La experiencia de Agro Sin Fronteras, que cuenta con más de 70.000 animales trazados en sus registros, muestra que el origen del ganado es determinante: “El 90 % de las muertes en confinamiento provienen de apenas el 35 % de los orígenes. Un productor que maneja bien la cría y la recría entrega animales que rinden mejor en la terminación”.
Para Sueldo, la receta para un negocio ganadero rentable es clara: priorizar la tasa de destete, fortalecer la recría y optimizar la terminación, asegurando que cada etapa sume kilos de calidad que el mercado demanda.
Asimismo, el Ing. Pedro Sueldo, coordinador técnico de Agro Sin Fronteras, desmitificó los discursos que señalan a la ganadería como una de las principales responsables del cambio climático. “De todas las actividades humanas, la producción bovina representa solo el 6 % de las emisiones globales, y parte de ese proceso incluso captura dióxido de carbono. Las afirmaciones de que es mala para el ambiente son erróneas y, muchas veces, interesadas”, subrayó Sueldo.
El especialista remarcó que el sector ganadero cuenta con un alto nivel de capacitación técnica interna, pero presenta una gran deuda en comunicación hacia la sociedad. “Somos muy buenos capacitándonos, pero muy malos explicando al consumidor final cómo producimos, cuál es el impacto real y los beneficios de la carne bovina. Debemos salir a comunicar con datos claros y simples”, enfatizó.
Sueldo explicó que la producción de carne bovina aporta seguridad alimentaria al aprovechar un recurso que de otro modo sería inutilizable: las plantas que capturan carbono y que el ganado transforma en proteína de alto valor. “Es un proceso natural que debemos saber explicar sin miedo al ruido de las redes sociales”, sostuvo.
El ingeniero también instó a aplicar los conocimientos técnicos para mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, especialmente la tierra, que es cada vez más limitada y disputada por otras actividades como la agricultura. “La eficiencia es la clave para ser competitivos y rentables. Si no somos rentables, desaparecemos”, advirtió.
Con un mensaje final claro, Sueldo llamó a todos los actores del sector a ser embajadores de la ganadería: “Comunicar bien es tan importante como producir bien”.
Todos los lunes, de 5 a 6 a.m., acompañá a Guido Giménez en Poder Ganadero, el programa imperdible de Unión Radio y TV para los apasionados del campo.


















