La administración de Donald Trump dispuso una reducción temporal de los aranceles aplicados a determinadas importaciones de carne vacuna destinadas a la elaboración de carne molida, en un intento por aumentar la oferta y moderar los precios en el mercado estadounidense.
La medida tendrá una vigencia de 90 días y contempla el ingreso de hasta 100.000 toneladas mensuales de determinados cortes de carne magra que superen las cuotas establecidas. De esta manera, durante el período previsto podrían ingresar hasta 300.000 toneladas bajo este esquema.
La decisión se toma en un escenario de fuerte presión sobre el precio de la carne vacuna en Estados Unidos. La menor disponibilidad de ganado, sumada a los efectos de las sequías, los incendios y el incremento de los costos de producción, redujo la oferta interna y elevó los valores para los consumidores.
En particular, el precio de la carne molida registra un importante aumento desde 2020, situación que llevó al Gobierno estadounidense a buscar alternativas para ampliar el abastecimiento mediante las importaciones.
La administración Trump sostiene que la flexibilización arancelaria permitirá incrementar temporalmente la disponibilidad de carne y contribuir a contener los precios. La iniciativa, sin embargo, genera preocupación entre sectores ganaderos estadounidenses, que advierten sobre el posible impacto de un mayor ingreso de producto extranjero sobre la producción local.
El debate se produce mientras Estados Unidos enfrenta una persistente preocupación por el costo de los alimentos y el impacto de la inflación sobre los hogares. La carne vacuna se encuentra entre los productos que han registrado mayores incrementos y que ejercen presión sobre el presupuesto de los consumidores.
La medida, por su carácter temporal, busca atender la situación de abastecimiento en el corto plazo, mientras continúa el desafío de recuperar la oferta ganadera estadounidense.




