La decisión de incrementar el porcentaje de mezcla obligatoria de biodiésel en el gasoil Tipo III sigue generando preocupación en los sectores vinculados a la producción agropecuaria. A las observaciones planteadas días atrás por la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (CADAM), ahora se sumó la Unión de Gremios de la Producción (UGP), que alertó sobre las posibles consecuencias de la medida para la maquinaria utilizada en el campo.
Durante el programa Enfoque Económico, el presidente de la UGP, Ing. Héctor Cristaldo, señaló que la disposición genera incertidumbre entre los productores, especialmente en una etapa clave para la actividad agrícola.
“Genera mucha preocupación y dudas en el campo. Contactamos con el ministro de Industria y tuvimos una respuesta de apertura y predisposición al diálogo. Las informaciones que nos llegan desde Brasil también son preocupantes. Lo llamativo es que, en plena cosecha de maíz y en vísperas de arrancar la campaña de soja 2025-2026, se cambien las reglas de juego. Esto puede generar un sobrecosto para aquellos que quieran cuidar su máquina”, expresó.
La postura de la UGP coincide con el planteamiento realizado por la CADAM, que solicitó al Ministerio de Industria y Comercio mantener la mezcla obligatoria de biodiésel en el gasoil Tipo III dentro de un rango de entre 5 % y 7 %. El gremio sostiene que varios fabricantes de vehículos, camiones y maquinaria agrícola no garantizan el funcionamiento adecuado de los motores cuando el porcentaje supera esos niveles.
De acuerdo con especialistas, un mayor contenido de biodiésel puede acelerar la formación de depósitos, obstruir filtros de combustible y afectar componentes sensibles de los modernos sistemas de inyección. Esto podría traducirse en una disminución del rendimiento de los equipos, mayores costos de mantenimiento e incluso daños en bombas e inyectores de alta presión.
La inquietud adquiere especial importancia para el sector agropecuario, donde las labores de cosecha y siembra dependen de maquinaria de alto valor económico. Una avería durante la campaña puede ocasionar importantes pérdidas operativas y económicas.
Cristaldo también mencionó las experiencias reportadas en Brasil, donde el incremento del porcentaje de biodiésel ha generado un amplio debate entre fabricantes, productores y distribuidores de combustibles debido a los desafíos técnicos asociados a su utilización en determinados equipos.
Tanto la UGP como la CADAM sostienen que cualquier modificación en la composición del gasoil debe basarse en criterios técnicos, ofrecer previsibilidad a los usuarios y realizarse en coordinación con los fabricantes de motores.
Ambos gremios coinciden además en la necesidad de impulsar una mesa de diálogo entre el Gobierno, la industria automotriz, los fabricantes de maquinaria, los productores y el sector de biocombustibles, con el propósito de compatibilizar el desarrollo de energías renovables con la protección de equipos que representan inversiones estratégicas para la producción.




