Sequía también impactó en costos de producción avícola

La industria avícola se ve perjudicada debido a los problemas de la sequía que ocasionan el faltante de insumos como los alimentos para el sector, tanto el maíz y la soja, que se dejarán de cosechar en grandes cantidades.

Solo para dimensionar, la soja a nivel regional tendrá un faltante de 30 millones de toneladas, y las repercusiones en el mercado interno se dan con sobrecostos en la producción, que se traducen luego en aumento de precios para el consumo.

Gerónimo Vargas, director de Pollpar SA y vocero del sector, en contacto con este medio, tras sondear a la producción avícola que atraviesa un complejo escenario por los factores externos por un lado, y el contexto local de la sequía, que viene a ser un fenómeno cíclico.

“En la industria avícola estamos atravesando un escenario complejo por estos factores de una mayor demanda en el mercado internacional que generó un interesante enero en las exportaciones. Pero, por otro lado, a nivel interno tenemos que soportar incrementos con altos porcentajes en los alimentos que son sobrecostos a la hora de producir, cuyos márgenes son absorbidos por las empresas”, expresó Vargas.

Es así que están viendo un doble golpe por el alto costo de producción y la poca disponibilidad del maíz y la soja, que haciendo una comparación con los precios anteriores a la sequía en 2019, el maíz se compraba a US$ 120 la tonelada (tn) y hoy está US$ 300 con un 150% de incremento, al igual que la soja que de US$ 300/tn trepó con 70% más a US$ 480/tn.

De esta manera, al ver que puede faltar soja y maíz, automáticamente afecta a toda la cadena, y si bien el precio de venta final para el consumidor aumentó en términos del 15 al 20%, el mayor sobrecosto fue absorbido por las industrias de modo a no trasladar todo el peso al cliente final, así como también repercute en una menor faena el mayor costo de producción, explicó el vocero.

Respecto al dinamismo del sector avícola en el mercado internacional, explicó que hay una demanda activa, si bien con precios variados pero en concreto está sólido porque repuntaron los pedidos. A la vez, esto se debe a que muchos de los destinos que a causa de los rebrotes del COVID-19 habían cerrado y luego volvieron a abrir sus mercados.

Así también, algunos países de Europa que están con altos precios, mientras otros exportadores están con problemas de gripe aviar, sumado a que uno de los mayores exportadores de pollo, Brasil, está azotada también hacia el sur, en su zona de mayor producción de pollo, quedando con menor oferta.

Estos factores incidieron en los altos precios y en que los países compradores de pollo se rebuscaran más, y teniendo en cuenta el menor consumo local por otra problemática que es el contrabando, Paraguay resultó un interesante proveedor de este alimento.

Fuente: La Nación.

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