Unos 350 productores de sésamo se reunieron este lunes en la ciudad de Capiibary, departamento de San Pedro, para manifestar su preocupación y denunciar la drástica caída del precio del sésamo, que actualmente se estaría pagando a Gs. 4.000 por kilo, muy por debajo de los valores registrados en campañas anteriores.
Según expresaron los productores, en años anteriores el precio del sésamo oscilaba entre G. 7.500 y G. 8.000, lo que permitía cubrir los costos de producción y obtener una rentabilidad razonable. Sin embargo, el valor actual —condicionado por la oferta y la demanda— resulta insuficiente y afecta directamente la inversión realizada por las familias productoras.
Ante esta situación, los productores resolvieron solicitar la mediación del intendente municipal de Capiibary, quien se comprometió a viajar a Asunción para dialogar con el ministro del área, con el objetivo de buscar alternativas que permitan mejorar el precio o generar algún tipo de acompañamiento al sector.
Cabe mencionar que, desde principios de enero ya se venía advirtiendo sobre las condiciones del mercado internacional y la incidencia de la oferta global en la formación de precios, una situación que hoy se traduce en la realidad que enfrentan los productores al momento de comercializar su cosecha.
Desde el sector productivo señalaron que, si bien estas advertencias ya se habían manifestado con anterioridad, la preocupación se profundiza ahora, cuando el sésamo ya está cosechado y disponible para la venta, y las ofertas que reciben se mantienen en torno a los G. 4.500 por kilo.
“La realidad golpea cuando el productor tiene el producto en mano y se encuentra con un precio que no cubre sus costos”, expresaron durante la reunión, remarcando la urgencia de respuestas concretas.
El sector del sésamo atraviesa un momento crítico
La situación abre un debate entre las necesidades del pequeño productor y las condiciones del mercado agroexportador, dejando en evidencia la vulnerabilidad de cientos de familias que dependen del sésamo como principal fuente de ingresos.

Poder Agropecuario conversó con Gilberto Ozorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse), quien explicó que esta situación responde a la dinámica de la oferta y la demanda, ya que el sésamo no cuenta con un precio fijo como otros commodities.
“El año pasado el precio del sésamo alcanzó un pico de entre 10.000 y 11.000 guaraníes, pero de la noche a la mañana se desplomó”, señaló Ozorio. “Esto afectó especialmente a muchos acopiadores que se quedaron con producto en mano y luego tuvieron que venderlo a precios mucho más bajos”.
Asimismo, indicó que algunos actores no entregaron el producto en el momento oportuno, lo que terminó perjudicándolos, particularmente a los acopiadores.
“Los productores el año pasado entregaron todo y no sintieron tanto la bajada. Sin embargo, muchos acopiadores se quedaron con el producto y tuvieron que venderlo a precios que cerraron en torno a los 6.000 guaraníes a fin de año. El valor fue cayendo desde los 12.000 hasta ese nivel. Se cerró el año, se levantó todo lo que se pudo y muchas empresas este año salieron del rubro porque fueron fuertemente afectadas por la caída drástica”, afirmó Ozorio.
La situación resulta especialmente complicada para los pequeños productores, quienes no cuentan con la capacidad de almacenamiento necesaria para conservar su producción y esperar una eventual recuperación de los precios.
Ozorio también advirtió sobre la importancia de no sembrar una sola variedad de sésamo. Explicó que, por ejemplo, si se planta únicamente sésamo negro y el mercado se deprime, el precio se verá afectado. En ese escenario, podría incrementarse el precio del sésamo blanco, mientras que la demanda del negro disminuiría.
Actualmente, la Capexse cuenta con siete empresas agremiadas: Agro Nebai S.A., Dulsan Orgánica S.A., Shirosawa Company, Euromerc S.A., Alpacasa, Unitex S.A. y la Cooperativa Fernheim. Estas empresas han trabajado activamente en la promoción del cultivo y la exportación del sésamo, además de invertir en capacitación y asistencia técnica para los productores. No obstante, Ozorio reconoce que el contexto actual representa un desafío importante para el sector.
“Es una coyuntura que afecta al sector productivo; nos afecta a todos. Pero venimos de diez años de buenos precios, producción, recuperación de mercados, expansión y posicionamiento. No puede ser que después de una década de bonanza estemos en esta situación y se generen reclamos hacia el sector exportador”, expresó.
La industria del sésamo atraviesa un momento complejo, por lo que resulta fundamental implementar medidas que apoyen tanto a productores como a exportadores. La experiencia y el conocimiento acumulados durante los últimos diez años deben ser aprovechados para encontrar soluciones que permitan superar esta coyuntura.
Recomendaciones para el pequeño productor
En cuanto a la conservación del producto, Ozorio recomendó que el pequeño productor utilice bolsas nuevas, no recicladas. Además, señaló la importancia de zarandear y ventilar adecuadamente el sésamo, eliminar toda la suciedad posible y almacenarlo sobre pallets o madera, aislándolo del piso. Indicó que no se debe sobrepasar la vida útil del producto, que es de un año, y que lo más recomendable es venderlo de manera gradual durante ese período.
Brasil también consolida su liderazgo como productor de sésamo
El sésamo representa un cultivo estratégico dentro de la agroindustria brasileña, impulsado por un marcado crecimiento en los volúmenes exportados y una demanda internacional sostenida. Durante septiembre de 2025, los envíos registraron una suba mensual superior al 60 %, con Asia concentrando la mayor parte de las compras. Esto refleja el avance sostenido del país vecino en el mercado global de oleaginosas y su creciente relevancia entre los principales abastecedores internacionales.